Monseñor Javier Echevarría habla de la crisis, los estudiantes, la oración y el apostolado en la tertulia de Vistalegre

   Este sábado por la tarde el prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría se reunió en una tertulia en Vistalegre con más de 10.000 personas. Allí trató temas como la crisis, el deber del estudiante, la importancia del Rosario, el apostolado y la oración.

   Monseñor Javier Echevarría apareció ante el público del Palacio de Vistalegre igual que se fue, entre vítores y aplausos. Sin embargo, el prelado del Opus Dei, como mencionó en más de una ocasión durante la tertulia, hubiera preferido no haber recibido tantos aplausos para haber podido aprovechar más el tiempo en resolver todas las cuestiones.

Aun así, tras una breve introducción en la que Javier Echevarría se refirió al Santo Rosario como fuente de gracia divina y contó alguna anécdota de San Josemaría Escrivá de Balaguer, comenzó el turno de preguntas.

El primero fue un padre de familia, con cinco hijos, que vivía en Vallecas. El prelado, orgulloso, reconoció: “No quiero darme importancia, pero yo también soy vallecano”. Esta sencillez y alegría despertó el aplauso del público.

Las preguntas iban en la siguiente línea:

En tiempos de crisis ¿cómo recordar que Dios es la verdadera alegría?
“No hay que dar de lo que se tiene, sino de lo que se necesita”. “Hay que rezar todos los días por las familias que pasan necesidades, para que dejen de pasarlas y las vivan con alegría mientras duren”.

Apostolado, ¿cómo transmitir la fe?
“Hablemos de Dios con alegría, aunque no nos escuchen. Hablemos con cariño de Jesús, pidámosle ayuda en esta tarea de apostolado y en nuestro trabajo del día a día”.
En este sentido, al referirse a los estudiantes, monseñor Echevarría dijo: “Que una hora de estudio sea una hora de oración, de apostolado”. Y continuó: “Recordad, estudiantes, que el mundo está en vuestras manos; merece la pena hacer apostolado” para cambiar el mundo.

¿Cómo descubrir la propia vocación?
“Debéis rezar y repetir las palabras que pronunciaba San Josemaría, cuando no sabía lo que Dios quería de él: “Señor, que vea”.
Por otra parte, al dirigirse a los que sienten la vocación sacerdotal dijo: “Las tareas fundamentales del sacerdocio son celebrar la Misa, la confesión y la predicación. Todo sacerdote debe darse cuenta de la grandeza de su vocación”.

Otros momentos
Quizá el momento más emotivo de la entrañable tertulia fue cuando una madre de familia hizo una pregunta relacionada con su hijo Gabriel, que se encuentra actualmente en Rusia, como uno de los impulsores del Opus Dei en Moscú. Javier Echevarría recordaba perfectamente alguna de las cartas que había recibido de este muchacho; y reconocía y admiraba la labor apostólica de éste en aquellas tierras: “Es un ejemplo para todos, pues el Señor nos dijo: id al mundo entero y predicad el Evangelio”.

La tertulia terminó con la bendición del prelado del Opus Dei a todos los presentes en el auditorio. Luego volvieron a escucharse aplausos. Monseñor Echevarría se mostró en todo momento muy cercano y sencillo. De esta forma, consiguió un buen clima de conversación y reflexión.