¿Hasta dónde llegarías por salvar tu matrimonio?

El candidato ideal para exprimir a esta obra todo su jugo es alguien con su matrimonio en peligro. Aunque ahí no se detiene su utilidad. Vale asimismo para aquellos que no atisban en su relación un riesgo inmediato, pero ya han detectado alguna señal de aviso. O para quienes gozan de una vida conyugal color de rosa… y quieren estar prevenidos por lo que pueda pasar.

A prueba de fuego va, pues, de parejas en las que algo no funciona. Y son muchas y en aumento. Tanto, que en un momento dado dos pastores de la Iglesia Baptista Sherwood, Alex y Stephen Kendrick, que habían logrado un éxito resonante produciendo Facing the Giants (una película de superación personal enmarcada en el mundo del fútbol americano), decidieron probar fortuna con una historia que, en vez de trivializar la ruptura conyugal, según es costumbre de Hollywood, dibujase el matrimonio como algo por lo que vale la pena luchar. Claro que los Kendrick no están en Los Ángeles, sino en Albany, Georgia, en pleno Bible Belt, el Cinturón de la Biblia, la misma tierra donde Escarlata O’Hara puso a Dios por testigo de que su hambre era más intensa que su rencor.

En ese conservador sureste de Estados Unidos prendió una mecha que incendió todo el país. Con un presupuesto de medio millón de dólares y el fichaje de Kirk Cameron (estrella de la serie Los problemas crecen), recaudó 6,5 millones en sus primeros días, situándose como cuarta película más vista en la semana de su estreno. El libro no le fue a la zaga: Eric Wilson, celebrado autor de thrillers de misterio sobrenatural, cuyos padres se jugaban la vida introduciendo Biblias tras el Telón de Acero, colocó la obra cuatro meses en el top ten del diario más influyente del mundo.

Un héroe local


La idea de A prueba de fuego había surgido de Alex, pero su hermano no dudó de que venía de Dios: “Los matrimonios necesitan esto desesperadamente, y lo necesitan ahora. El matrimonio fue la primera institución establecida por Dios, y sobre ella crecen las familias, los niños, las iglesias, los Gobiernos. Si el matrimonio se derrumba, se derrumba todo lo que está construido sobre él”, afirma Stephen. Por eso, la pregunta crucial con la que arranca la trama de A prueba de fuego se la plantea al protagonista su propio padre: “¿Hay alguna parte dentro de ti que quiera salvar tu matrimonio?”.

Y es que el corazón de Caleb está a punto de tirar la toalla. Es bombero, un auténtico héroe local, y está casado con Catherine, la atractiva y eficaz relaciones públicas del hospital del condado. La realidad es que ni uno ni otro sienten ya lo que les unió en un principio. Sin embargo, donde falla el sentimiento aún se mantiene en pie la voluntad, al menos en la medida suficiente para que Caleb acepte jugárselo todo a una última carta para reconquistar a su mujer. En cuarenta días. Que en eso consiste la “prueba de fuego” cuya lectura ha seducido a millones de norteamericanos.

Habrá quien juzgue estas páginas demasiado emotivas… ¿será porque incluyen un par de momentos que anudan la garganta al más barbado? O en exceso moralistas… ¿será porque nos descubren que en demasiadas ocasiones el mal del que acusamos a los demás anidaba en realidad en nuestro interior, y sólo Jesucristo, el Hijo de Dios, puede arrancarlo de ahí?

Pese a su origen evangelista, personalidades católicas como el arzobispo de Louisville, Joseph E. Kurtz, o el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, Carl Anderson, no han dudado en elogiar A prueba de fuego. Un buen presagio.

Carmelo López Arias
RESEÑA DE LA PELÍCULA A PRUEBA DE FUEGO

CINE FORUM SOBRE LA PELÍCULA