CANADÁ RECHAZA LA EUTANASIA POR TERCERA VEZ


El Parlamento de Canadá ha vuelto a rechazar un proyecto de ley que pretendía introducir la eutanasia. Es la tercera ocasión en que los diputados de Ottawa dan su voto negativo a la posibilidad de procurarse la propia muerte con asistencia médica. La ley despenalizaría la acción de los doctores que ayudasen a sus pacientes a morir.

Como era previsible, las presiones han sido muy fuertes. En el mundo occidental se suceden las campañas mediáticas a favor de la muerte digna, aunque la tradición jurídica clásica desconoce el derecho a la muerte. Suelen utilizarse casos especialmente llamativos, que pueden presentarse con acentos dramáticos ante la opinión pública.

Sin embargo, el Parlamento rechazó el proyecto presentado por el Bloque Quebequés por 228 votos contra 59: una mayoría ciertamente abrumadora. Los dos grandes partidos, liberal y conservador, habían dejado libertad de voto a sus representantes.

El proyecto utilizaba precedentes aplicados ya en otros países. Sólo podían recurrir a la eutanasia los pacientes mayores de 18 años, con una enfermedad terminal que causara mucho dolor físico o psicológico. Este último aspecto fue ampliamente esgrimido por los defensores de la vida, por tratarse de una imprecisión jurídica que daría lugar a todo tipo de abusos, como se ha comprobado ya en países como Holanda. Además, el paciente tenía que hacer dos peticiones por escrito, aunque estuvieran separadas sólo por el plazo de diez días.

La batalla continuará ahora. El argumento central utilizado a favor de la eutanasia, la muerte con dignidad, va a ser empleado ahora para dar un gran impulso a la medicina paliativa. Un informe reciente señala que sólo el 15% de los enfermos terminales tienen acceso a cuidados paliativos. Ese porcentaje se reduce al 3% en el caso de los niños.

Se anuncia ya la creación de una comisión parlamentaria que aborde a fondo el problema. Como señaló uno de los diputados más favorables a la vida, Joe Comartin, “estaba claro que no podíamos limitarnos a oponernos a la ley. Debíamos ir más lejos, para abordar políticas que se enfrenten con las causas del suicidio”.

Por su parte, la asociación Euthanasia Prevention Coalition ha elaborado ya una hoja de ruta para una acción política constructiva: mejorar los cuidados paliativos y las instalaciones de las residencias de ancianos; fortalecer los servicios para personas con discapacidad; diseñar una estrategia nacional contra el suicidio, promover programas que eviten los abusos sanitarios a los ancianos.

Salvador Bernal